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Hola soy Titina !!!

PEDACITOS DE MI EDAD DORADA

PEDACITOS DE MI EDAD DORADA

PEDACITOS DE MI EDAD DORADA 

Autobiografía:        

     …Hace algunos días, leyendo unas páginas sobre alfabetización, encontré una frase que me motivó para comenzar a escribir, esta decia que la infancia es la pretendida edad dorada, donde no existen preocupaciones ni responsabilidades… y considero que así viví la mía, de la que ahora voy a comenzar a contarte.

     Mi nombre es Cintia Raquel Acuña, nací en Tupungato, un domingo 3 de febrero de 1980, bajo el signo de acuario, en una familia constituida por papá Eduardo, mamá Sagrada y mi hermana Lorena, quien tenía un año y cinco meses y con quien compartí lo que hoy denomino un infancia feliz. Los recuerdos de los juegos que realizábamos son hermosos, como por ejemplo jugar a las comadres, a las secretarias, a las maestras,o a las reinas por un día. También hacíamos aventuras con amigos, vecinos de mi abuelo, en un arroyo cerca de donde ellos vivían. Lo más genial eran las casas que construíamos con muebles viejos que encontrábamos tirados en los patios de las casas aledañas. Por aquel entonces estábamos bajo el mando de un gobierno militar, la moneda corriente era el peso y como avance tecnológico surgió la era de la televisión a color. Al recurrir a los diarios para ponerme al tanto de los acontecimientos ocurridos en aquella época me di cuenta que eran los mismos de hoy en día, el empobrecimiento de la mayoría de la población, problemas en la salud y educación, bajos salarios de trabajadores y jubilados y el flagelo de la desocupación, temas que hacían a una realidad dura, pero que luchaba día a día para salir adelante.

     Siguiendo con este relato, al nacer, mi familia alquilaba un departamento en la calle 25 de Mayo, en la misma vía donde se encontraba la Escuela Emilia Herrera de Toro, establecimiento al que asistí por ocho años, aunque casi diría nueve, debido a que, acompañé a mi hermana junto con mamá al jardín de infantes todos los días, y, si bien, tenía que levantarme más temprano, mi recompensa era la merienda y era eso lo que tanto me entusiasmaba. Debo confesar que mis padres siempre fueron muy equitativos con las dos, nos brindaban las mismas cosas como ropa, calzado, útiles, juguetes, de tal manera que nos preguntaban si éramos mellizas, y con caritas de “siempre lo mismo” decíamos que no.Pero eso de ser acompañante al próximo año cambió, pues comencé las clases y ya no tenía más la opción de elegir si quería o no ir. A este colegio asistieron todos mis tíos maternos al vivir justo frente a él, es grande, ocupa una manzana entera, con galerías que bordean el patio, pintada de color beige y verde, y una campana añosa. En su fachada se aprecia el nombre y escudo de nuestra provincia.

     En cuanto al jardín de infantes fue como una ensalada de sentimientos. Al principio me costó adaptarme, y lloraba con la excusa de que la señorita nos daba trabajos difíciles, pero ese no era mi inconveniente, el problema era que quería volver a casa con mamá, hasta que me integré y pude comenzar a disfrutar de lo divertido que es estar en el jardincito. Y llegó primer grado ¡Qué ganas de estrenar el guardapolvo blanco como los más grandes!. Al comenzar, la maestra nos pidió un libro titulado “Mi primer paso en primero”, tenía como protagonistas a Ana y Tomás; aún recuerdo sus lecturas al haberlas aprendido de memoria, ya que, me gustaba mucho leer.  También me agradaba la hora de salir al recreo, no sé por qué cuando pasábamos la puerta del aula hacia fuera empezábamos a correr, y si se observaba detenidamente, casi todos los niños corrían en el patio, como expresando alegría, cosa que no ocurría al volver a clase.

     En segundo, la docente nos había distribuido en mesas con sillas de hasta seis, y fue ahí cuando conocí a mi amigo de toda la primaria “Pablito”. Nunca voy a olvidar que un día llegó con los colores Jovi, me gustaron tanto que enseguida se lo anoté en un papelito a papá para que me los comprara, pero tardó en regalármelos y mientras tanto yo sufría al no tenerlos. Ciertas veces se los pedía prestado, pero confieso que me daba mucha vergüenza.

     La maestra de tercero tendría más de cincuenta años, y a pesar de ello nos tenía bastante paciencia, aunque desde un principio decidió como ubicarnos, a mí me tocó con Marcos, pero no me simpatizaba  mucho y creo que hasta me ponía de mal humor.Cuarto grado fue un giro enorme, tenía un maestro llamado Pablo, usaba un guardapolvo color marrón, lentes y era de estatura alta. En ese momento la escuela había tenido un nivel de concurrencia mayor, la Toro se había superpoblado y ello causó que me tocara turno intermedio: de once treinta a quince treinta horas, ¡todo un problema!. Mamá tenía que cocinar antes y yo a veces no quería almorzar tan temprano, además, me perdía el almuerzo en familia. En lo que respecta a quinto grado fue distinto, volvimos al turno mañana con una señorita demasiado coqueta y muy obsesiva con el control de la higiene; nos llevábamos muy bien y siempre mostraba mis cuadernos a la clase. Utilizábamos un libro llamado “Juguemos en Mendoza” del cual aprendí bastante. Adriana, la seño de sexto, era muy sencilla, humilde, y por ello la queríamos mucho. Aquí comenzamos a trabajar en grupo y fue donde surgieron problemas a la hora de armarlos, pues, siempre deseábamos estar en los mismos. Casi al finalizar el año nos comunicaron que tendríamos globales y ello provocó una preocupación tremenda en mí, lo cual hizo que estudiara día y noche y que mis exámenes salieran impecables. El año culminó con una reunión en donde mis padres recibieron la noticia de que había sido merecedora al puesto de segunda escolta. Y así llegué a séptimo con mucha satisfacción. Ya no tenía una maestra sino tres, transcurrió el año y los últimos días fueron de nostalgia, sabía que todo iba a cambiar rotundamente, al menos, así me lo había advertido todo el mundo. Pero también tenía la expectativa de comenzar el famoso secundario, ya que, en ese momento me había hecho amiga de un grupo de chicas de la “Compañía de María” por influencia de Daniela (mi amiga de la primaria) e ingresaríamos al Piaggi. El otro extremo de esa euforia era la tensión de saber que debía cursar varias materias, y usar carpeta oficio, eso daba la pauta de que sería demasiado para estudiar.

     Durante estas vacaciones, nos mudamos a la casa en la que vivo actualmente, fue construida en varios años y esto causó la añoranza de querer habitarla. Estábamos muy felices, aunque al principio algo raros, pues se extrañaba aquel departamento en el que transcurrió nuestra infancia.Al tiempo comencé el secundario rodeada de gente nueva, y viviendo momentos inolvidables durante toda la etapa de la adolescencia, sobre todo cuando llegaron mis anhelados quince años, gracias a Dios, pude invitar a toda la gente que quería; esa noche estuvo colmada de emociones y alegrías juntas. Ya finalizando quinto año mis padres tuvieron una nueva satisfacción, pues, había sido elegida primer escolta en un grupo en el que todos éramos buenos alumnos. Luego con sexto año vino la ansiedad de recolectar dinero para el viaje de egresados, organizamos matinée, bailes, cantinas, ranchos y eventos para poder colaborar con nuestros padres. El doce de Diciembre tuvimos nuestra fiesta de egresados, y a los días... Camboriú… sin palabras, no queríamos volver ni locos, llorábamos al regreso de tristeza al caer que todo había culminado.

     Ingresé en la Universidad de Cuyo al preparatorio en ciencias económicas, pero tremenda desilusión sufrí al darme cuenta que ese lugar no era para mí. Nunca me gustó ser un número ni vivir en un tumulto de personas que van y vienen. Así fue que entré a la Universidad del Aconcagua y cursé primer año de la Licenciatura en Administración, al finalizar el cursado tuve que abandonar por motivos económicos. En febrero de  1999 comencé en el Instituto Tecnológico de Tunuyán la carrera de Técnica en gestión de empresas, me recibí con la medalla al mejor promedio, pero ello no fue ninguna garantía para conseguir trabajo, puesto que nunca pude desempeñarme como tal. Y así voy dando final a esta historia, pero sin antes dejar de agradecer a todos mis maestros y profesores que colaboraron en mi proceso de aprendizaje de una manera favorable, y por esas vueltas de la vida, y si Dios así lo quiere, pronto seré yo quien coopere en la tarea de escolarizar. Ardua labor, pero con una recompensa grandiosa de trabajar por una sonrisa, una caricia, un beso de personitas tan inocentes como lo son los niños. Ojalá sea una buena educadora y por cada grado que pase deje como huellas buenos recuerdos…          

 

ANALISIS DE LA AUTOBIOGRAFIA:   

La infancia:

  •       Pretendida edad dorada, sin preocupaciones ni responsabilidades…
  •       Infancia feliz.
  •       Recuerdos hermosos de diversos juegos.
  •       Aventuras con amigos. 
  •       Compañerismo de una persona importantísima en esta etapa: Lorena mi única hermana.
  •       Padres muy equitativos. 
  •       Fuerte vínculo con mi mamá.

 

Condición de alumno: 

  •       Jardín de infantes: ensalada de sentimientos.
  •       Me constó integrarme al jardín de infantes.
  •       Ganas de estrenar el guardapolvo blanco.
  •       Gusto por la lectura.
  •       Agrado de la hora del recreo.
  •       Problemas a la hora de formar grupos.
  •       Preocupación por los globales.    
  •       Mis últimos días en la primaria fueron de nostalgia.
  •       Expectativas por comenzar el secundario.
  •       Desilusión de la universidad.
  •       Alegría por logros.
  •       Hoy aquí, formándome para docente… 

 

Interacción entre docentes y estudiantes: 

  •       En jardín lloraba con la excusa de que la señorita nos daba trabajos difíciles.
  •       Gran sentimiento hacia Pablito, mi compañero de primaria.
  •       Sentimiento de desear tener útiles de mis compañeros.
  •       En tercero tuvimos una maestra de edad que nos tenía mucha paciencia.
  •       Marcos no me simpatizaba demasiado.
  •       En cuarto tuve un maestro y eso me resultaba raro.
  •       Admiraba la señorita de quinto  porque era muy coqueta y obsesionada con la higiene. 
  •       Quería mucho a la seño de sexto, pues era muy humilde.
  •       Agradecimiento a todos mis maestros y profesores.

 

Contenido escolar: 

  •       En primero me aprendí de memoria el libro de lectura.
  •       En quinto grado utilicé un libro llamado “Juguemos en Mendoza” del cual aprendí bastante.
  •       Me preocupaban los globales.
  •       Desde el jardín a la actualidad: el estudio, los trabajos a presentar, el contenido escolar en sí me causan preocucación. 

 

Con el fin de realizar un análisis de la autobiografía “Pedacitos de mi edad dorada”, quisiera destacar tres aspectos importantes:

     En primer lugar, y con respecto a mi infancia, la considero felíz porque gracias a Dios fue en compañía de mis padres y hermana, quienes me brindaron todo el amor y apoyo incondicional desde que tengo uso de razón. Cuando la comparo con la pretendida edad dorada hago alusión a una edad donde todo es mágico, todo es lindo y por ende no hay preocupasiones importantes como quizá las vive un niño en este momento en donde todo ha cambiado. Es increíble el giro que dió la infancia de aquellas épocas a las de ahora.

     Junto a Lorena viví mis mejores momentos y por eso hablar de infancia es recordarla a ella una y otra vez. Hicimos amigos con queines tuvimos aventuras inolvidables.

     Cuando hablo que me costó comenzar el jardín y que ponía excuasas raras, inevitablemente termino reconociendo que el problema era que extrañaba a mamá por un fuerte vínculo que había entre ambas.

     En cuanto a la condición de alumno, mi primer paso en la escuela, el jardín de infantes, como ya mencioné, fue un período de transición difícil, y por ello me costó adaptarme, pero luego me integré y desde ahí pude disfrutar de lo hermoso que es estar allí. Cuando comencé primer grado me apasionaba llevar el guardapolvo blanco, "como los grandes" y  leerle todos los días a mi mamá y papá, por eso fue que me sabía el libro de memoria. Y bueno, como para todo niño el postre de la escuela es el recreo, la cereza era disfrutar el patio para correr, buena señal que demuestra alegría. Trabajar en grupo era ocasional de problemas, y más cuando la seño quería armarlos, porque yo siempre quería estar con mis amigas, pero lo peor era escuchar pronunciar a la maestra la palabra globales, se me erizaba la piel de pensar en el momento en que llegarían. Empezar el secundario fue sinónimo de nuevo, estuve rodeada de gente extraña al principio, pero además fue el lugar donde sembré los mejores recuerdos, recuerdos de amigos que son para toda la vida y compañeras de vida como lo son mis siete amigas. Mis pasos por la universidad fueron positivos y negativos, pero me sirvieron para madurar más… 

      Cuando hablo de la interacción entre docentes y estudiantes, no puedo dejar de mencionar a mi compañero de toda la primaria Pablito con quien compartí momentos muy agradables, y de quien deseaba todos sus útiles porque eran los más novedosos. Otro recuerdo es el de Marcos, mi compañero de banco en tercero, no sé por qué no me simpatizaba y hasta me ponía de mal humor. ¡Cosas de niños!. Tener profesor para mí era extraño, por eso lo quiero destacar aquí, ya que, uno siempre acaricia una maestra pero a un hombre me daba vergüenza. La señorita de quinto era demasiado coqueta con sus cancanes de muselina rojos y loca por la higiene de sus alumnos. Me veo muy reflejada en ella por su manera de ser y confieso que quiero ser como ella. Para terminar con este aspecto hago un agradecimiento porque la relación con los docentes fue buena, no tengo traumas ni rencores, solo buenos recuerdos.

     Como tercer y último aspecto se destaca el contenido escolar. No tengo mucho para hablar del contenido, tal vez en mi autobiografía fue poco lo que he mencionado, creo que se debe a que nunca me costaron, pues de lo contrario algo te trauma y no lo olvidás mas… Sólo hay algunos nombres de libros que me gustaron. Sí admito que toda la vida me he preocupado (desde el jardín con los trabajitos difíciles) y hasta el día de hoy por los contenidos, pues me es inevitable no hacerme problema cuando es mucho para estudiar, ya que, me siento como intranquila por mis responsabilidades. Para mí la formación en la docencia es todo un compromiso conmigo misma, con mi familia y con los niños a quienes tenga que educar.

 

Trabajo de Campo:
Breve comentario acerca del colegio COMPAÑÍA DE MARÍA DE TUPUNGATO.   

     La escuela a la cual visité para efectuar el trabajo de campo durante tres días, requerido en la materia de Innovación Pedagógica, fue la P74 "Compañía de María". Colegio religioso, privado, situado en el radio urbano del departamento de Tupungato, en la calle Almirante Brown, paralela a la avenida Belgrano. Este sector está denominado Belgrano Norte, justo donde también se encuentra la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que queda aproximadamente a una cuadra del colegio mencionado. En este departamento la principal actividad es la producción agrícola, puesto que posee tierras aptas para el cultivo beneficiadas con un clima excepcional que favorece a la calidad de sus productos; el mismo cuenta con una población de 35.000 habitantes aproximadamente.

     El predio ocupa una superficie de alrededor de unos 500 m2. , con edificio propio donde funciona exclusivamente el nivel inicial con sala de 4 y Jardín de Infantes, E.G.B. 1 ,2 y 3  y Polimodal. Su fachada exterior es bastante fría, pintadas de blanco las paredes y de marrón la carpintería metálica, con escalones que conducen a la entrada. Aquí hay un timbre, para poder anunciarse, en la cual la portera atiende de una manera muy servicial a toda persona que visita el establecimiento. Su marido es el encargado de la fotocopiadora y del buffet de la escuela, todos lo conocen por don Sanchez. Siguiendo con el personal, voy a mencionar a la Directora de E.G.B 1 y 2, la Sra. Norma Rodríguez de González, quien se caracteriza por su modo carismático para con las personas, en realidad pude observar que la aprecian mucho. Después el cuerpo directivo sigue conformado por la vicedirectora, secretarias, tesorera y la pastoralista, que es una religiosa. Para la E.G.B. 3 y Polimodal existe una organización diferente conformada por la Directora: Srta. Sandra Abraham, la vicedirectora y secretaria. Desde la directora hasta las maestras van uniformadas con pantalón negro, remera o camisa blanca impresa con la insignia del colegio. El abrigo puede ser azul o negro. Los alumnos tienen tres uniformes, el de uso diario, es guardapolvo marrón para ambos sexos, con pantalón gris y zapatos negros para los varones. Falda, medias azules y zapatos negros para las niñas. Otro es el uniforme para los actos, siendo para los niños pantalón gris, zapatos negros, camisa blanca y corbata azul. Para las niñas, falda a cuadrillé azul y blanca, camisa blanca, corbata de la misma tela de la falda, medias azules y zapatos negros. Cinta en el pelo blanca y cabello recogido. En cuanto a la infraestructura de la escuela, se distribuye de la siguiente manera: en la entrada hay una sala estar acompañada de la imagen de la virgen “Santa Teresita” quien protege todos los Colegios Compañía de María existentes. También hay un teléfono público para todo aquel que lo necesite. Saliendo de la sala para el interior, se encuentra conectado por un pasillo el salón de música, y la cocina. Luego hay una galería en la cual están las aulas, el buffet y fotocopiadora, la secretaría, la sala de profesores, los baños y las dos direcciones. El patio de la escuela es muy amplio, con el mástil y la virgen mencionada anteriormente, de unos 2 metros de alto, pintada de color marrón.

     Cabe destacar que esta escuela no tiene campana ni timbre de recreo, los docentes se manejan haciendo palmas tanto para la entrada y salida de recreos, como para el ingreso y egreso a clases.

     Como aspecto a destacar que me llamó la atención fue el carisma de todos los que integran este establecimiento, en especial los niños, ya que, son muy afectuosos y creo que eso es lo que da las fuerzas para emprender la ardua tarea de la docencia. Pienso que me impactó este aspecto, dado que es muy importante el clima en donde una persona trabaja, debido a que si en cualquier organización el capital humano con el que cuenta no tiene la suficiente predisposición para desempeñarse en su labor, las cosas no marchan del todo bien. Hace unos días leí en un artículo que una de las variables que influyen en el que hacer es la predisposición antes de pasar el umbral de nuestro lugar de trabajo.

     En cuanto a las materias, se dictan las básicas como lengua, matemática, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales; y las especiales como catequesis, música, manualidades, informática e inglés. Al tener una carga horaria extensa todos los alumnos tienen una o dos veces a la semana la séptima hora, es decir, que salen una hora después del resto. Como se dijo anteriormente al ser colegio privado, el nivel social que asiste es en su mayoría de gente con una condición económica favorable, quienes exigen para sus hijos una buena enseñanza, y por ende, se interesan por colaborar con todas las actividades que requiere la escuela, constituyendo un grupo de padres muy participativos pero también muy competitivos.

     Esos días de observación, que en total fueron tres, se realizaron en el turno tarde, comenzando el viernes en tercer año sección "B", con 26 alumnos. La maestra se llama Silvia Flores, una joven docente de buen carácter, quien es muy querida por todos sus alumnos.

     Al hablar de las materias que ya fueron mencionadas anteriormente, tuve la oportunidad de observar el área de matemática principalmente, en la cual se estaba trabajando con el tema de medición: "peso". Pude notar que la clase le llevó bastante trabajo a la maestra. La actividad consistía en que los niños con cajas de alimentos no perecederos vacías, llenaban las mismas con piedras y luego registraban si el peso era igual, inferior o superior al que decía en la caja en el contenido neto. Luego de esta tarea trabajaron en el cuaderno las actividades pertinentes.

     También se observó el taller donde se practica lectura y comprensión lectora. Los niños tienen un libro de lectura justamente para este taller sugerido por el ministerio de educación de la provincia. La señorita indicaba quien comenzaba con la lectura asignando la página y así va designando quien continúa. Al igual que para trabajar con la comprensión lectora se va dando la palabra.

     Cabe mencionar que en las materias como catequesis, música y gimnasia la maestra muy amablemente me invitaba a la sala de maestros donde podíamos charlar sobre todas las preguntas que tenía para hacerle.

     En cuanto a la organización de la clase, la maestra en el momento de comenzarla utiliza como disparador los conocimientos previos que tienen los alumnos, haciéndoles recordar lo que han hecho días anteriores. También realiza relaciones entre conceptos ya abordados como por ejemplo en matemática, al trabajar con el peso los hacía relacionar con el litro visto con antelación.

     En lo que respecta al modo de evaluar la clase por la maestra observé que existían niños que no habían comprendido de una manera muy sólida como otros alumnos el tema abordado ese día. Con esto quiero decir que me quedó la duda qué haría la docente con esos niños. ¿Sabe que no lo entendieron al tema?. ¿Se dará cuenta cuando los evalúe?. Sé que es una tarea difícil en un grupo de 26 alumnos que todos entiendan.

     La participación de los niños es fabulosa, todos opinan dado que se los motiva para que lo hagan. Es un grupo muy capaz, la mayoría son muy buenos alumnos, hábiles, rápidos, despiertos, con buena predisposición para las consignas. El inconveniente es que son un tanto indisciplinados, principalmente los varones. Y con respecto a esto, la maestra me lo advirtió cuando llegué el primer día.

     Para finalizar, en lo que respecta a la experiencia como observadora, fue sumamente rica, en la cual quedan buenos recuerdos. Los niños colaboraron muchísimo conmigo, al igual que la docente del curso y la directora.